lunes, 10 de marzo de 2014

El bajón

La cultura americana se filtra por todos los agujeros de esta joven y universal  cultura que implica la argentinidad, se filtra y hace estragos. Hace que miles y miles de adolescentes pierdan ese tan nuestro y preciado don de la palabra que nos hace tan simpáticos y agradables, que nos da el "don de gente" del que los turistas aventureros que llegan a estas tierras se enamoran y se limiten para su entretenimiento a gritar como marranos un simple y escueto "Yeah" en señal de diversión, como se los mostraron las múltiples series y películas que le muestran lo que debe ser una buena fiesta. 

Pero algo me rescato de todo esto y es el Bajón, eso tan nuestro, que no es mas que una prolongación de nuestra pasión por las cosas, de nuestra pasión por la charla que hace que la previa se estire en conversaciones sin sentido que naufragan en la tormentosa noche. Y también a esa pasión por no querer terminar nunca lo que amamos, lo que disfrutamos, es decir esa desbordada emocionalidad que nos caracteriza, que hace que no le pongamos limite a nuestras pasiones, aunque eso implique que nos tengamos que deprimirnos cada Domingo que una camiseta de un determinado color pierde.

¿Donde se hace el bajón? obviamente que depende de la clase a la que a uno se le haya sido asignada, pero en muchas no si altas, bajas o medias se hace en el  McDonald´s. ¿Y saben que? Me alegro, aunque no entienda que en la tierra del asado y el vino, alabemos eso que se hace llamar carne. Me alegro por que de esta manera hacemos que algo de afuera se haga nuestro tan nuestro que el señor Ronald, desde su casa en Illinois o en Alabama, nunca imagino. Y esa cadena americana por un rato deja de convertirse en la casa de Donald para ser el Bajón que un yanky nunca vivió y nunca vivirá.