Soy tan enfermo
del fútbol que me siento un jugador profesional. Y así es como vivo mi carrera
profesional, se los juro. Comparo mi forma de trabajar con la de algún jugador
y mis cambios de trabajo como los pases que se leen en los diarios. Esta es la noticia
de lo que fueron mis últimos dos pases.
Hace unos meses
me sentía un Seba Battaglia del nacional B. Estaba en toda la cancha, sin
brillar pero siempre la devolvía al pie. Pero después llegue a primera, Boca,
me vine a préstamo. Y me toco debutar justo en la copa, porque había lesionados
en el equipo. Y ese torneo la rompí, no fui la figura pero me sentí muy bien.
Creo que fue porque jugaba conmigo Román, que jugaba de 10 y la verdad me hacia
las cosas fáciles. Y después algunos pibes de la cantera con mucho hambre
acompañaron muy bien. Y también trajeron un par de refuerzos, pibes grandes
pero con mucha experiencia y ganas de sumar.
Por suerte salió
todo bien en la copa y a pesar de tener complicaciones la ganamos. Y ahí llego
el momento de renovar mi contrato, y tuve que decidir si quedarme en el club de
mis amores, como titular indiscutido pero sin tanta exigencia. O irme a
Boca, a pelear todo (copa y campeonato)
inclusive mi titularidad. Y finalmente en Octubre me decidí y deje Argentinos y
me convertí en un jugador de Boca. Pegando así el pase de mi vida, no de esos
que salen en la tapa de los diarios por los millones pagados. Si no de esos que
definen la carrera de un jugador marcándolo dentro de los que “pueden llegar” de los que no. Sería como le
pase del Chiqui Perez a Boca. Que puede llegar a volver en meses a Belgrano o
pegar el salto a Europa.
Así que acá estoy
peleando por ganarme un lugar en Boca. Y así es como vivo mi día a día laboral.
Me siento un Buffarini tratando de adaptarme a las exigencias que contrae jugar
en un club grande. Pero claro como siempre pasa con los pibes, ´me están
cuidando´ para que no me quemé. Así que me tengo que mentalizar que me falta
mucho pero voy bien. Como cuesta esto!
Así que estoy
arrancando de nuevo, después de haber jugado de titular en la copa y haberla
ganado. La verdad que es difícil aguantarse la ansiedad por que uno se quiere
comer la cancha, estar en todos lados, comerle el riñón al contrario. Pero esto
es Boca y acá a los pibes se los va llevando despacito, porque este mundo exige
y mucho.
¿Saben cuál es la diferencia? Que en el
Nacional B con romperse el culo alcanzaba y bastaba. Pero acá en Boca es
distinto, acá no alcanza con romperse el culo. Siempre hay algo que mejorar,
ahora estoy con los mails y la redacción. Y después será el diseño de las
presentaciones y después dirigir una reunión. Y así sigue la lista de las cosas
a mejorar. Es decir o pulís la técnica o
te vas.
Y como esto es Boca siempre se pide un poco
más. Lo que único que quiero es poder estar a la altura!